Wakan Portada Editorial Literatura Cine MitosyLeyendas ManerasDeVivir

MUSICA

Apuntes sobre música africana

Este rápido apunte sobre música étnica tiene intención de convertirse, en sucesivos números, en un repaso concreto de conciertos, discos y músicos; como se merece el tema. Para ello necesitamos colaboradores desinteresados que nos manden sus reseñas, reportajes y entrevistas. Gracias de antemano.

La boca del lobo, Suristán, Café de la Palma... Son algunos de los sitios donde hay actuaciones de música africana en Madrid, sobre todo en el Suristán, lugar especializado en música del sur en general.  

               

 Dejando claro que en el continente africano su música es tan variable como en Europa, con diferencias tan claras como pueden ser aquí las existentes entre flamenco, música celta, o música clásica, nos centraremos en el efecto de su música y en el substrato común a toda ella. 

Algunos grupos, como Afrecha Lisanga, incluyen una bailarina. Los hay que basan su música fundamentalmente en instrumentos de cuerda tradicionales, que suelen coincidir con grupos procedentes de la zona desde Senegal hacia el sur. Los hay que fusionan África con formas occidentales (Youssou N’Dour, Rasha...) y otros que realizan dos versiones: la africana propiamente dicha y una versión descafeinada dirigida al mercado occidental. Pero todos ellos coinciden en la raíz gigante del ritmo, en la reina percusión.  

Es ahí donde reside su semejanza con la música occidental desde el rock hasta la actualidad, pues la revolución del rock consistió en cambiar de fuente y conectar de nuevo con sus raíces más antiguas, (dejando la exclusividad de la base melódica, que se impuso en occidente desde hace pocos siglos), con el sonido chamánico de los primitivos tambores, que es la raíz común de todos los pueblos del planeta.  

La percusión. Los tambores... Ese sonido, y sus ritmos posibles no dejan indiferente a nadie. No hay más que preguntar a la gente que pasa por el Retiro, mientras suenan los tambores desde varios puntos entre los árboles, sobre todo por las cercanías del estanque los fines de semana. Hay gente fascinada, a otros les pone nerviosos, otros sienten ganas irreprimibles de bailar y a otros les resulta insufrible. Es lógico, se trata de sonidos que ayudan a viajar, en todos los sentidos y direcciones, como muy bien saben los chamanes de cualquier parte de la Tierra.

Esa vuelta a las raíces, fundiéndolas con melodía y técnicas actuales no es algo gratuito, sino necesario. El ritmo, el latido de la tierra y de la sangre formaban parte de lo que occidente fue desechando y dejando tirado en el camino. Pero como todo lo propio no vivido acaba por surgir, más pronto o más tarde, de manera imparable. El reencuentro entre el ‘norte’ y el ‘sur’, el ritmo y la melodía,lo mágico y lo racional, se plasma también ahora en el contacto físico. Antes fueron los europeos los que colonizamos (y machacamos) a otros continentes, y ahora ellos nos devuelven la visita por motivos más que justos: necesarios y deseables. En la música esa fusión es un maravilloso hecho. Confiemos que a nivel personal, social y económico llegue a serlo también.

(Wakan) 

PORTISHEAD  (sueños complementarios)

Densa atmósfera onírica casada con ritmos hipnóticos. Oscuridad relativizada, o vuelta al revés como un guante. Música para escuchar a oscuras, o con los ojos cerrados, o para bailar olvidándose del mundo, preferentemente también con los ojos cerrados. Música, por lo tanto, que no es adecuada para charangas, ni para bailar con alguien. Música para viajar al fondo de nosotros y estar preparados luego para la juerga, y para bailar con alguien. Música íntima, igual que un ritmo de tambor en solitario. Que nos arrastra lejos del mundo, hasta nosotros mismos y luego nos devuelve a él, enteros y libres. Es curioso que pocos se fijen en ese diferente papel de la música, según se escuche, o baile en soledad o en compañía. Los efectos son complementarios y ambos necesarios. Sólo que uno hace posible al otro y no al revés.  

Portishead funde instrumentos, voz y sonidos electrónicos de original y auténtica manera. Usando la técnica como lo que es, un instrumento al servicio de la música; y no al revés. El resultado es una música sensible, inquietante, densa, turbadora y sensorial. Otros siguen una pauta semejante (Tricky, Morcheeba...), que cunda el ejemplo. Y que ninguno caiga en la trampa de las etiquetas, para lo cual lo mejor es no creérselas.

Letras traducidas (Portishead: “Roads”: carreteras, rutas)

 “No puedo ver a nadie/ tenemos una guerra pendiente/ no basar nunca nuestro camino/ sin considerar lo que dicen los demás/ Cómo puedo sentir eso, es un error/ desde este momento/ Cómo puedo sentirlo, es falso/ Tempestad... en la luz matinal/ siento/ nada más puedo decir/ congelándome a mí mismo/ No tengo a nadie a mi lado/ y seguramente eso no está bien/ No puedo ver a nadie/ tenemos una guerra que luchar/ no fundar nunca nuestro camino/ sin considerar lo que ellos dicen/ Cómo puedo sentir eso, es un error/ desde este momento/ Cómo puedo sentirlo, es falso”.