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CINE EnCartel (Around the bend, Fugitivos)

Película secreta

Esta sección la dedicamos a una película que, independiente de ser más o menos conocida, sea para unos maldita, para otros un sueño, para algunos detestable, para esos joya sin pulir. Pero nunca deja indiferente.

Lawrence de Arabia, David Lean.-

Lo especial de esta película se basa en que la historia que cuenta es la insólita aventura personal de uno de esos personajes históricos inclasificables. Pero es que, además, tanto su interpretación (Peter O’Toole, Omar Shariff, Anthony Quinn) como sus imágenes y su luz están a su altura. El resultado hace soñar, pensar, sentir y cuando menos te lo esperas te ha hechizado solapadamente.

Lawrence de Arabia fue en teoría militar pero no lo era. Fue en teoría espía pero no lo era. Fue inglés en teoría pero no lo era. Lo que fue esencialmente es un soñador, alguien fascinado por el desierto (“porque es puro” según sus palabras), un romántico, alguien excesivo y excéntrico. Justificado en un principio por los intereses ingleses en la primera guerra mundial, contra los turcos, Lawrence se convirtió en un árabe más, vistiendo y viviendo como ellos, uniendo y dirigiendo a las tribus dispersas de Arabia para lograr su independencia. Aparte de eso era un personaje torturado y contradictorio, la violencia y el sexo le repelían y le fascinaban al mismo tiempo.

Peter O’Toole aporta a su interpretación toda la ambigüedad y hondura a su personaje, construido a base de hechos significativos y detalles (apagar una vela con los dedos, rescatar, de manera suicida, a un hombre en el desierto volviendo atrás a buscarle cuando los árabes le dan ya por desaparecido, contemplar durante horas las dunas del desierto...) y de miradas remotas hambrientas siempre de cruzar sus límites personales.

El desierto aquí no sólo es el desierto es también el mar, es una fusión de agua y fuego, de mente y sentidos, de infinito y misterio. Así son sus imágenes. Recuerdo por ejemplo una en la que se va acercando desde el horizonte un hombre en camello. Ese acercamiento tiene toda la magia de la aparición de lo desconocido, una imagen que se desdibuja y difumina en el aire tembloroso y enigmático del desierto, donde surgen espejismos y seres rebeldes, donde todo está vivo y se recuerda a los espíritus-genios que pueblan el desierto según la cultura árabe. Los sentimientos y emociones van reposando y van calando en el espectador sin que se dé cuenta, hasta que se encuentra atrapado en la historia subterránea que recorre esta peli, más allá de su historia aparente.

[Fernando Castillo]