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En Cartel (2 pelis indies)Hard Candy, David Slade.-Impresionante película. No sólo por la dureza del tema, que no es exactamente la pederastia sino la reacción ante ella de una víctima potencial, también por su puesta en imágenes. Abundancia de primeros planos, caras, ojos, objetos, y rodada toda en interiores, que crea una atmósfera angustiosa, de mundo cerrado, de lo más íntimo de lo personal, de las más recónditas esquinas. Y además amenazante por la clase de posible venganza de la protagonista, la portentosa actriz Ellen Page que da vida, nunca mejor dicho, a una “niña” de 14 años. Claro que la interpretación de su oponente, sólo esos dos personajes ocupan y llenan por completo la historia, Patrick Wilson, es también extraordinaria.
Su título en inglés hace referencia a ese tipo de personas que parecen en teoría dulces e inofensivas, como un caramelo, pero en realidad son peligrosas y llenas de poder. En este caso la apariencia amable es la de una niña de 14 años. Pero, a mi modo de ver, ese título encierra un malentendido. El creer que la infancia es inofensiva. No lo es en absoluto. Los niños sienten de una manera radical y excesiva, sin comparación con la mayoría de los adultos en los que todo se entibia, salvo excepciones. Y también son incapaces de empatía, de ponerse en el lugar de otro. Esas dos características les vuelven peligrosos. Pero también tienen, en efecto, un lado frágil, mucho más sensible y sin defensas emocionales, y sin el sentido práctico y sensato con el que la gente suele actuar y parapetarse.
Y luego el tema, que a un Hitchcock le hubiera fascinado y que usó en algunas películas, de la ambigüedad moral que existe tras cualquier identificación personal. Es decir, cuando el protagonista de una historia con el que los espectadores ya se han identificado, se revela de pronto como alguien con un lado detestable o inmoral, o peligroso. En este caso el dilema moral-emocional sucede con los dos personajes, aunque no puedo explicar más porque tendría que contar la película y me niego. Un chute de inconsciente y de cuestionamiento. Una sobredosis emocional.
Thumbsucker, Mike Mills.- Otra historia de adolescente, en este caso un chaval adicto a chuparse el dedo. Leí después verla una crítica negativa en la prensa, con la que no estoy de acuerdo. Se decía en ella que las causas de esa costumbre no se explican, como si cualquier historia de adicción tuviera por fuerza que explicar su origen. Y es que en concreto puede ser motivada por mil circunstancias, pero en esencia es siempre la misma: una necesidad excesiva de apoyo, de olvido, de satisfacción sustitutoria.
También se decía en ella que esa costumbre desaparece de pronto debido a la participación en un concurso de debates y a la relación con una chica. Bueno, no sé cómo vio la película el crítico en cuestión, porque de hecho esa información es incorrecta. Si la costumbre desaparece, temporalmente, es a causa del tratamiento de hipnosis usado por la medicina y la psicología en algunos casos. Aquí de mano de un dentista- Keanu Reeves hambriento de interpretar personajes diferentes de sus pelis comerciales (debe estar harto de Matrix y similares), aunque sea a costa de intervenir como personaje secundario en películas independientes como ésta. Tampoco es una película previsible ¿cuándo ha aparecido en el cine un chico de 17 años que se chupa el dedo?. Ni siquiera en su relación con la chica del instituto. Por el contrario, esa es una relación dolorosa y humillante: la chica llega a confesarle que sólo le utiliza para su aprendizaje sexual, ya que él es alguien inofensivo para ella, alguien que no puede hacerla daño porque en realidad no le interesa. Aparece además el tema, muy extendido por desgracia en Estados Unidos, de solucionar problemas psicológicos de sus alumnos a base de pastillas. En este caso, tratan de “curar” la falta de atención y la dispersión del protagonista a base de anfetas. Penoso. Luego está su curioso clima. Una atmósfera de tristeza escurridiza, que impide la sonrisa pero también cualquier salvadora melancolía. Es una tristeza solapada y opaca a través de los diálogos de los padres sobre su hijo, que hablan con la extrañeza y el estupor que acompañan una manera consciente de ser padres y que abunda muy poco. Y el silencio de su protagonista. Curiosa peli, original tema y tratamiento. [Laura Martín] Y además Wakan recomienda: American dreamz, Paul Weitz/Amor en defensa propia, Rafa Russo/El asesinato de Richard Nixon, Niels Muller/Azul oscuro casi negro, Daniel Sánchez/camino a Guantánamo, Michael Winterbottom y Mat Whitecross/Crash, Paul Haggis/La dignidad de los nadies, Fernando E. Solanas/Factotum, Bent Hamer/Un franco, catorce pesetas, Carlos Iglesias/Héroes imaginarios, Dan Harris/Rosario Tijeras, Emilio Maillé/Tiempo de valientes, Damián Szifrón/Capote, Bennett Miller/V de vendetta, James McTeigue/ Volver, Almodóvar/ |