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Maneras de vivirTeología de la Liberación: un ejemplo vivo Escuela Inti.-(Fotos sacados de “Ultimas noticias” diario de Ecuador, por César Morejón; de la cocina, comedor y biblioteca de la escuela INTI; y de uno los sacerdotes profesores de la Escuela, durante el conflicto. Textos del diario: Carlos Mora)Hay otras formas de entender la vida y la formación. Es posible otra manera de educar y ayudar desde la dignidad de la persona; desde valores éticos y cristianos. Como ejemplo, una experiencia hecha realidad en un barrio suburbano, muy pobre, del sur de Quito en Ecuador:”La lucha de los pobres”. En ese barrio existe una escuela: “INTI”, sol en quechua; es decir “luz y vida para quienes tienen contacto con él...”.
Esta escuela fue creada por la opción y decisión de gente laica, algunas religiosas y dos sacerdotes misioneros españoles, ante la situación de extrema pobreza que rodea, a todos los niveles, a la gente de ese barrio, incluida la educación y cultura. Por eso es una escuela, exclusivamente, para la niñez más pobre y excluida. Nació desde un ámbito de iglesia pero no es una escuela religiosa, ni se da religión en ella. Es una escuela completa con todos los grados, inglés, informática... Todo impartido desde una mística en valores cristianos, para que quienes asisten no tengan que llegar a caer en la delincuencia.
Cuenta con profesores excelentes, con ética y bien preparados pedagógicamente. También tienen el servicio de comedor escolar para aliviar algo el hambre de la niñez que acude a ella. Y todo ello sin costarles nada... Unas asociaciones de familias del sur de España, Asociación A.LF.A.S de Fuente del Maestre que comparten parte de sus salarios para solidarizarse con quienes no tienen nada y sostener el proyecto. El único costo es la obligación de formarse también sus padres, cuidar la asistencia de sus hijos e hijas, sin mandarles a trabajar y pagar 0,25 centavos de dólar por día si se quedan a comer...
Curiosamente, es la única escuela que conozco en la que quienes asisten no quieren vacaciones nunca, porque encuentran cariño, acogida, atención.> [M° Carmen Flórez]
En palabras de uno de los miembros del consejo parroquial, Marcia Toca: “Han puesto en práctica la teología de la liberación para darnos voz y un lugar en la sociedad sin distinción de clases… En medio de una religiosidad alienante y de un consumismo sacramental, sus ojos se han ido abriendo y sus cuerpos se han ido liberando de preceptos opresores tales como la pobreza como castigo de Dios… Gestando una iglesia de iguales con compromiso social y al servicio de la realidad, como respuesta al sufrimiento de las muertes sin causas justas, de la discriminación y exclusión de la que son objeto las personas de estos barrios… En la escuela de educación básica Inti existe además el comedor escolar, la biblioteca, el laboratorio, el subcentro de salud Nueva Esperanza, el Fondo de Solidaridad y el proyecto Pastoral Social… La gestión es corporativa, donde los laicos son actores con los mismos derechos y obligaciones que los religiosos… Somos conscientes de que nadamos a contracorriente, porque existen personas que no quieren ver las señales para romper su situación de postración y siguen buscando en la iglesia sólo plataformas de figuración, devociones y religiosidades. Aquí ya no caben los rezos ni los llantos forzados ante las imágenes de santos y ángeles, suplicando una suerte con rosarios y priostazgos. Vivimos aspirando a una vida distinta, una posibilidad de educación y oportunidades, vamos buscando una vida más humana… Es una escuela de tipo aconfesional (no se da religión, ni se pide ser católico), que tiene como objetivo básico atender a niños relegados del sistema educativo, provenientes de familias de escasos recursos y cargados de violencia social. La educación es totalmente gratuita… Se educa y se construye bajo la responsabilidad de niños, padres y maestros. Actualmente sirve a 165 niños y niñas, con 8 profesionales, entre ellos dos sacerdotes: José Luís y Miguel Ángel… Además de brindar servicio educativo específico a los niños, la escuela busca vincularse a las realidades familiares de los mismos, manteniendo un proceso de formación y acompañamiento en la escuela para padres, que convoca alrededor de 180 personas entre padres y madres… No se uniformaliza a los niños/as y cada nombre es importante”.
Y esta escuela hace meses, tuvo problemas serios para su continuidad. Porque a veces, este tipo de proyectos origina conflictos con algunas autoridades eclesiásticas. Esto fue lo que sucedió con la Escuela Inti el pasado año, aunque afortunadamente acabó bien. No siempre sucede así. Todo empezó por la manera comprometida de evangelizar estos sacerdotes, con riesgo de que no les dejaran continuar con su labor en ese barrio. Si ellos dejaban la Parroquia, se temía que el nuevo párroco iba a cambiar la mística con la que fue fundada y apoyada esta escuela, ya que la Curia opinaba que si era escuela de la Parroquia, y funcionaba en instalaciones parroquiales, no era entendible que no se dieran clases de religión. Una madre de familia respondió: “Los valores son siempre los mismos, con o sin religión. El respeto, la responsabilidad, el diálogo… no son potestad de ninguna fe religiosa”.
Otro aspecto importante, es que hasta entonces, la mayoría de esos gastos los costeaban las fundaciones Inti-Ecuador y A.L.F.A.S. La primera constituida por un grupo de alrededor de 100 personas de la ciudad de El Bosque en Andalucía, España, un pueblo donde nació uno de los dos sacerdotes, y donde el otro, fue párroco. La otra, A.L.F.A.S., de Fuente del Maestre (Badajoz), donde nació el otro sacerdote. También se recibía algo de ayuda de Cáritas, una organización perteneciente a la Iglesia católica. Y claro, si los dos sacerdotes no estuvieran ya al frente del proyecto, las fundaciones no tendrían la garantía de que el proyecto siguiera con la misma mística aconfesional y gratuita. Y entonces dejaría de aportar, con lo cual desaparecería dicha Escuela.
Hubo concentraciones en la Plaza Grande y una huelga de hambre de profesoras y madres de familia de la escuela, durante 11 días, en las afueras del palacio arzobispal, que terminó el día que el arzobispo, dijo que había decidido entregar la propiedad de los locales donde funciona la escuela, a los padres de familia. Quedaba en el aire el futuro de los dos sacerdotes fundadores de la escuela, pendientes de la decisión de su obispo en España, de si permitía a ambos quedarse o no en Ecuador, aunque los dos sacerdotes afirmaban, que en cualquier caso, ellos apoyarían el Proyecto. Finalmente, pudieron quedarse sin problemas y la escuela sigue funcionando.
En esos días de conflicto salió un reportaje en la prensa , realizado por Carlos Mora, periodista de “Ultimas noticias” , relatando las vicisitudes en el comedor de la escuela. Lo reproducimos por su valor informativo a todos los niveles: “A Kevin se le acaba de caer el plato. El arroz se desperdiga por el piso. Esa presa grande de pollo, de la cual apenas llevaba la mitad comida, yace en el suelo. No fue por juguetón. Quería tomar el jarrón con agua y su codo lanzó el plato de metal al suelo. 87 niños más lo miran. Unos ríen, otros quedan en silencio por un momento, pero la sensación que se crea por unos instantes es la de tristeza por el plato de comida que acaba de irse al suelo. En el gran salón de la parroquia Santa María del Inti, en la Lucha de los Pobres, convertido en minutos en comedor, Kevin perdió la alegría con la cual hasta sólo unos momentos atrás comía. Hasta se regocijaba de que le había tocado la presa de pollo más grande. Pero ahora está en el piso.
Sus ojos se volvieron tristes por un rato. Sus padres hacen un esfuerzo y pagan 25 centavos por el almuerzo diario. Y ahora estaba caído. La sopa de ayer era de garbanzo con pollo y embutidos. El segundo plato fue un arroz con una buena presa de pollo brosterizado. De postre gelatina. Y agua para refrescarse. Así es todos los días. Terminan las clases, en la escuela donde no les cobran matrícula ni pensiones, ni uniformes, ni pago a maestros… Y el gran salón se transforma en comedor en un santiamén. Los mismos niños juntan las mesas de dos en dos para que alcancen ocho niños en cada grupo. Los sacerdotes españoles, profesores de la escuela, junto con otras cuatro profesoras, dan las indicaciones a los niños para disponerse a comer. Y no sólo que vigilan. Entran y salen de la cocina, junto con otros pequeños que por turnos hacen de meseros y reparten la comida. Kevin mira con tristeza hacia el suelo. No tenía la culpa pero ahora su plato se ha perdido. Le acercan un recipiente que hay en cada mesa, donde suelen poner los huesos o las cáscaras y ahí pone el arroz caído. ¿Y ahora? ¿no podrá terminar de comer?, ¿es tan grave el caso?, ¿por qué Kevin demuestra esa tristeza?. Quizá se deba a que no sólo el plato que acaba de caérsele se pueda perder. La escuela y los otros proyectos que giran alrededor de ella, están en vilo. Una disputa entre la Curia y los padres de familia y maestros de la escuela no termina de resolverse. La razón, entre otras, es que la escuela funciona en instalaciones parroquiales pero su filosofía es aconfesional, es decir, no se imparte religión ni entre los requisitos de ingreso consta el ser católico. El Obispo no ve con agrado aquello. La posible consecuencia de la ardua confrontación es que la escuela deje de funcionar. Es quizá eso lo que encierra la mirada triste de Kevin, que ahora va en busca de una escoba para limpiar el desorden. Mientras él tarda, una de sus compañeras trae más arroz. Y uno de los curas le pone otra presa de pollo. Kevin ha vuelto. Recoge lo que se ha caído pero alcanza a ver que no todo está perdido. Regresa y se sienta de nuevo a la mesa, con nuevo arroz, nuevo pollo. La alegría ha vuelto a sus ojos”. Para finalizar otras dos opiniones de 2 catequistas y miembros del Consejo pastoral de la Parroquia involucrados por el problema. José Maza, del Centro Pastoral San Blas: “El obispo nos ha tratado con prepotencia. Yo esperaba que mi pastor me enseñara a tener dignidad con libertad y no ser sometido a una creencia. José Luís y Miguel Ángel nos enseñaron a ser seres humanos con dignidad”. Y Ana Cahuaquijo, del Centro Espíritu Santo: “Me hicieron creer que no podía opinar porque no estudié y que, por no hacer lo que dice la iglesia, Dios me castigaba. Ahora soy libre y puedo decir lo que pienso gracias al trabajo de concienciación que han hecho ambos sacerdotes”. Afortunadamente, como ya dijimos más arriba, este conflicto acabó bien. Esperemos que nunca se repita. (Fotos en color del fotógrafo Julio García, chileno muerto durante y a causa de las marchas contra el gobierno de Lucio Gutiérrezen abril del 2005, un ejemplo de solidaridad que aparece a la derecha en una de las fotos con barba y pelo gris). Muy recomendable para más información su página web: www.proyectointi.com |