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JOYAS DE BIBLIOTECA

El archipiélago, de Hördelin.-

"Y como se dice de los héroes, puedo decir que me ha herido Apolo".

El comentarista de la edición en Alianza tiene muy estrechas miras. Opone a la experiencia subjetiva e íntima la experiencia vidente, mística y mágica (colocando a Hördelin en ésta última), cuando es evidente que sólo un artista, es decir un poeta, logra fundir ambas cosas en una única esfera perfectamente personal por un lado, y perfectamente mágica (y por tanto universal y espiritual) por otro. Es una división esencialmente falsa, sólo considerable a un nivel muy superficial al cual parece aludir el comentarista.

Hördelin, desembocado a los 36 años en la locura por no poder sufrir la oposición, el odio que la vida ordinaria sentía por su vida, fue desde luego ese héroe griego de la cita de arriba. La tragedia de la no adaptación, cuando el adaptarse no se rige por voluntades sino que es un absurdo inexistente, imposible de considerar para algunos hombres. La autenticidad no pacta con nada, a veces a pesar del deseo de la persona auténtica que la sufre. Hördelin es una víctima en un mundo que olvidó lo pagano muchos siglos atrás. Locura desconcertante y majestuosa, vivida al fin en las profundidades marinas invocadas tantas veces:

"Quiero vivir con vosotros allá en el valle silencioso, junto a las rocas colgantes de Tempres, e invocaros a menudo en la noche"...

Allí, en las orillas del río Neckar, habitante hasta su muerte en una vieja torre junto al agua. Sus constante preocupación por el sentido, el significado del poeta y la poesía, es un dato conmovedor e insultante, provocador en una actualidad en la que jamás se plantea este interrogante, el mayor misterio en el camino del conocimiento y el placer, el volar y el soñar... Adorador de los dioses, inusitado mago entre tantas Grecias culturales muertas. La Diosa Blanca ha querido señalarle para siempre, cruel y generosa, con la marca del elegido entre los elegidos: la imposible locura. Platón distinguía varios tipos de locuras, todas ellas sagradas; conviene recordar que a una de ellas pertenece Hördelin, brillando entre tantas alabanzas huecas a cosas que sólo son pura histeria, o pura moda. Tampoco hoy se reconoce a la locura.

Existe un continente en un universo irreconocible en el cual Hördelin es la Luna y Rimbaud es el Sol.

"Dame de nuevo mi juventud, estoy destrozado de amor y odio...".

[Alberto Sanz]

Dulce jueves, de John Steinbeck.-

La gente no se quiere, entre otras cosas, porque no ha aprendido a jugar ni a hacerse cómplice. Acaso, como dice uno de los protagonistas de este libro, porque no han aprendido a desahogarse emocionalmente con nada. Cuando uno se sumerge de verdad en algo, le parece que no ha habido en la vida nada tan bueno como ese algo.

Es un libro inteligente, pero lo que más importa en él es que se nos enseñan cosas auténticamente difíciles de realizar (para ser libres, para ser uno mismo, para no engañarse, para cumplir con todo ese aprendizaje que puede ser tan trágico) con un maravilloso sentido del humor y del amor. En realidad, todos los personajes se quieren y todo lo que hacen lo hacen por amor, y si esta circunstancia resulta tan profundamente verosímil, entonces habrá que pensar que a veces puede más que la realidad el deseo. O que ese deseo, que no es de este mundo, tiene por encima de todo sentido. Un sentido que cada uno de nosotros tendrá que descubrir y vivir.

Una temporada en el infierno, de Rimbaud.-

"El" poeta. El que devolvió la vida a la poesía. El oracular, el visionario, el mensajero. Cuidado con las traducciones. Recomendamos una edición de Hiperión en los 80, aunque no sabemos si está descatalogada o disponible. En el primer caso buscarla en bibliotecas.

Rimbaud sigue ardiendo para siempre, desbordando la antorcha de este libro. No sirven comentarios estando sus propias palabras: "La sangre pagana vuelve... Es muy cierto, es un oráculo lo que yo digo. Comprendo y si no puedo expresarme con palabras paganas, prefiero enmudecer... Soy un maldito, tengo horror de la patria. Lo mejor es soñar muy borracho sobre la arena"