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TOM WAITS, la voz rota en la feria de los perdidos.- "Ella era afilada como una navaja y dulce como una oración". "La luna no es romántica, es intimidante como el infierno". Voz de humo, de ambiente cargado de sueños rotos, de lluvia incesante barriendo los días, de tristes cabriolas de titiritero ambulante, de ciudad devoradora, de saxos arrastrados, de desolados perdedores, de gato callejero, de miradas calientes, de vagabundos, de antros olvidados, de esquinas turbadoras... Y de una catarata emocional que no deja indiferente. Escuchar a Tom Waits desagrada o engancha, pero contiene demasiadas sensaciones como para olvidarle.
Nacido en California, trabajó de bombero, pizzero, heladero, lavacoches, camarero... Aprende por su cuenta a tocar la guitarra y el piano, y en uno de sus trabajos como portero de un club de Los Angeles se sube de vez en cuando a su escenario. Entre el público Elton John, Bette Midler, Joni Mitchell... El manager de Frank Zappa le consigue un contrato con Asylum, pero acabarán echándole de la casa de discos por no estar de acuerdo con sus constantes cambios musicales. Pero Tom Waits no conforme con eso, explora además instrumentos musicales desconocidos y raros, que convierten a su música en inclasificable. En cine numerosas intervenciones, ya sea componiendo la música de la película (como en "Corazonada" de Coppola), o bien como actor secundario en el "Drácula" de Coppola y en "La ley de la calle" del mismo director, o como protagonista con Jim Jarmusch en "Bajo el peso de la ley", o en un corto coprotagonizado con Iggy Pop, entre sus trabajos principales.
Su música puede sonar a Blues, a rock, a circo, a jazz, o a experimentos sin nombre, o bien a una mezcla insólita de todo ello. Siempre dominada por su voz rota empapada de sentimientos. Con motivo de la reciente salida de sus dos últimos discos ("Alice" y "Blood money") Stéphane Deschamps le hizo una entrevista de la que entresacamos algunas preguntas y respuestas: Pregunta.- ¿De qué se alimentan tus fantasías? Respuesta.- Mis canciones vienen de todas partes, de recuerdos, de observaciones, de cosas que escuché, de cosas que esperé. Tengo la sensación de que esas canciones no son necesariamente mías. Tengo mi estilo, eso es innegable. Pero lo que quiero decir es que las canciones a veces vienen a mí, pero no siempre de mí. Vienen a mí y yo las transcribo. Vienen de lugares diferentes. Hay canciones que grabé para un disco y que nunca más volví a cantar, que no voy a cantar nunca más. Hay otras que tendría ganas de cantar todas las noches. Componer es una actividad natural para mí. Con el tiempo se volvió algo compulsivo, como un hábito. Tengo una pequeña grabadora que llevo a todas partes y me grabo cuando me agarran las ganas de cantar. Puede ser en el coche y entonces me pongo a cantar golpeteando sobre el tablero".
"La música está llena de secretos que uno descubre trabajando duro y tomándose mucho tiempo, pasándose noches enteras tocando. A veces quiero escribir una canción y sólo tengo el título. A fuerza de repetirlo llega el resto". Pregunta.- ¿Te impones límites en la orquestación o producción?, ¿cómo sabes cuándo está terminada una canción?. Respuesta.- "Cuando una canción está terminada se levanta y me dice "ahora déjame, ya está, puedo caminar sola, ya no te necesito". "Ok, ok, te dejo tranquila". No, es la experiencia la que me permite saber adónde quiero ir y cuándo detenerme. Me gusta trabajar sobre la textura de una canción. La dejo de lado y después vuelvo a ella. A veces la diseco, me quedo nada más con las alas y se las pego a otra canción. Componer canciones es como vaciar tus bolsillos sobre la mesa y contar qué es lo que tienes. Es como si volviera a mi casa después de un viaje a Marruecos: abro la maleta y me pregunto dónde voy a meter todo lo que traje. Junto los elementos que fui recolectando los meses anteriores. Mi manera de hacer música está muy cerca de la cocina". "Cuando decido grabar al aire libre, es como si los elementos tomaran parte, todo entra en el juego: los animales, los aviones, el tráfico, los chicos, los perros. Es como si todos estuvieran ahí expresamente para mí, para ayudarme. Y crean un entorno para la música. Hace mucho tiempo que grabo en un estudio construido en un gallinero. Las paredes son muy delgadas y basta con abrir la ventana para escuchar todos los ruidos de fuera. Eso es lo que me gusta de ese estudio: lo que hay en su exterior. La mayor parte de los estudios de grabación están concebidos para aislarte del exterior. Yo justamente trato de hacer entrar al mundo exterior, me gustan los sonidos del mundo. Muchas veces resultan muy útiles para una canción, la llenan de vida. Me gustan las canciones que parecen documentales. Me gusta cuando la música es cruda, no demasiado limpia. Por eso grabo al aire libre". "Todo el tiempo estoy escuchándolo todo, como un fotógrafo que busca imágenes hasta cuando no está sacando fotos. Así soy con los sonidos. Una cosa que me encanta hacer es apoyar la membrana de un estetoscopio sobre la caja de una guitarra, apagar las luces y cantar dentro de la guitarra como si fuera un micrófono. Es el mejor amplificador que conozco". Pregunta.- En tus letras, o en tu manera de hablar siempre usas muchas metáforas. ¿De dónde viene esa costumbre?.
Respuesta.- Aprendí a hablar con metáforas trabajando con músicos. Cuando tocas estás a ciegas. No puedes ver ni palpar la música que quieres hacer. Así que te pones a buscar y para volverla comprensible la describes como puedes. Durante la grabación de un disco voy indicando la dirección a seguir diciendo cosas que nunca diría en otras circunstancias. Por ejemplo: "toca como un pigmeo". Los músicos saben lo que tienen que hacer cuando digo eso. Incluso te puedo decir que les encanta tocar como pigmeos. Digo: "toca como si tu pelo se estuviera quemando" y él lo hace. O "hazme un sonido cubano-chino". No sé porqué ni cómo es que entienden, pero entienden. Cuando estoy con las personas justas, todo ocurre simplemente. Hacemos música según el principio del sonar. Mandamos algo, que encuentra otra cosa y que vuelve a nosotros transformado, tratamos de seguir lo que mandamos sin saber dónde nos lleva".
LETRA TRADUCIDA El piano ha estado bebiendo (the piano has been drinking) El piano ha estado bebiendo Mi corbata está dormida Y la banda se ha ido a Nueva York La gramola tiene que ir a mear Y la alfombra necesita un corte de pelo Y el foco parece la fuga de una prisión Porque el teléfono no tiene cigarrillos Y la terraza se ha ido a ligar Y el piano ha estado bebiendo El piano ha estado bebiendo Y todos los menús están helados Y el iluminador está ciego de un ojo Y no puede ver con el otro Y el afinador de pianos lleva un audífono Y se presentó con su madre Y el piano ha estado bebiendo El piano ha estado bebiendo Y el matón sabe lucha japonesa Pero es un enclenque cobarde Y el dueño es un corto mental Con el coeficiente de inteligencia del poste de una valla Porque el piano ha estado bebiendo El piano ha estado bebiendo Y no puedes encontrar a tu camarera Con un detector de radiactividad Y ella te odia a ti y a tus amigos Y no puedes conseguir tu trago sin ella Y la taquilla está babeando Y los taburetes están ardiendo Y los periódicos están haciendo el tonto Y los ceniceros están jubilados Porque el piano ha estado bebiendo El piano ha estado bebiendo El piano ha estado bebiendo No yo, no yo, no yo, no yo, no yo. |