Wakan Portada Editorial Cine Musica Mitos y Leyendas Maneras de vivir

LITERATURA Libros fuera del tiempo: Conrad Joyas biblioteca: Rimbaud, Hordelin, Steinbeck, Poeta conocido: Yeats

POETAS DESCONOCIDOS

Luis Miguel Rabanal- "Desnudo 4".-

Lo conciso era acertar con su cuerpo. Tanta melancolía como cabía en la casa, el niño llorando a la vez que excluye el precipicio, nadie como él para resolver la vida. Sin embargo nos espera el calor, contestan, va a ser en tu rostro donde cubrirá más lágrimas el golpe. Viajaba de un lado a otra noche extraña, era el más sutil aliado de la sutil desmesura, haber sido cruento alguna vez, haber sido también el otro, el furiosamente castigado. A ella, en cambio, no se le notaba la rareza como era su costumbre, no se le notaba ni siquiera la fecundidad, el más golfo plenilunio. Tan feliz como la muchacha que tiembla después de haber sido zarandeada por un cíclope azul. Y tan dulce. Lo verdaderamente lacónico era conjeturar el momento exacto de su espasmo, inmovilizar su espalda para no morir sin ella, irse a la orilla de otro río que ya no recordamos. Y allí mismo conocer.

Iván García - "Vértigo".-

No recuerdo sueños

me fracturo el alma

reanudando intentos por existir

mezclo versos vacíos

entre los ecos que cautivan a la noche

en sus adentros

intento recuperar cielo

salir a flote

desde el fondo de este océano

y recaudar indigente bocanadas de oxígeno

en cada paso sin sentido...

la ropa del viento hace mella en mis pupilas

incrustadas afanosamente en un cuerpo de trapo

que es mío

me voy deshilachando amor

dándome vueltas sobre el vértigo del tiempo

no recuerdo sueños

sigo frecuentando esos huecos que habitan en el suelo

pisando pisadas

andando caminos repetidos

escribiendo el mismo final para todos mis libros

arrojando carne fresca a las voraces sombras

de mi silueta

no recuerdo sueños

despierto de nuevo en el cuerpo de ese ahorcado

agonizante bajo la cuerda endurecida por el peso

sigo siendo víctima y no quiero ser a la vez verdugo

tengo en las palmas temblando el delirio insistente de la cicuta

y el sabor amargo del vacío ardiéndome en los labios...