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MANERAS DE VIVIR

 

    LA HOMOSEXUALIDAD EN LAS AULAS

LA COMISIÓN DE EDUCACION EN COGAM

Las autoridades educativas en España no parecen hacer mucho porque el tema de la homosexualidad se trate en los centros de enseñanza y, de este modo, se combata la homofobia desde su misma raíz. Por ello, Cogam decidió hace unos años tomar cartas en el asunto. Desde 1994 hay formado un grupo de trabajo cuyo centro de atención es la educación de la población adolescente. Los trabajos que l@s voluntari@s integrantes de dicho grupo realizan se enfocan por varias vías: 

 

1.Dar charlas en los institutos acerca de la diversidad de orientaciones sexuales y, específicamente, acerca de la homosexualidad.

 

2.Diseñar y realizar un material didáctico (textos, fichas de trabajo, vídeos…) para ofertar a las instituciones educativas y a l@s profesores/as para que sean ell@s mism@s l@s que incluyan el tema de la homosexualidad en sus propias materias.

 

3.Complementando el punto anterior, realizar talleres de formación de educadores (monitores, miembros de organizaciones juveniles, asistentes sociales…). Estos talleres versan igualmente sobre la diversidad sexual y aportan a l@s asistentes herramientas de trabajo con niños y adolescentes: juegos, dinámicas, etc.

 

Las charlas en institutos de la Comunidad de Madrid se vienen realizando desde hace 4 años. La Comisión de Educación ofrece a los centros de enseñanza la posibilidad de que dos voluntari@s (mujer y hombre siempre que es posible) acudan a las aulas para ofrecer sin mediaciones ante l@s alumnos una visión lo más objetiva posible de la realidad homosexual.

De este modo, l@s adolescentes escolarizad@s en los centros que recogen el ofrecimiento entran en contacto con algunos temas que a veces ignoran por completo, al tiempo que conocen personalmente a una lesbiana y a un gay que aceptan públicamente su orientación sexual. Así, por un lado, se apoyan las actitudes de visibilidad y respeto en la adolescencia y, por otro, se da la oportunidad a aquell@s jóvenes homosexuales o con dudas sobre su identidad sexual de que tengan un referente positivo y un espacio al que acudir (por supuesto, se les presenta Cogam y su grupo de jóvenes).

 

Bien es verdad que los centros que solicitan nuestra presencia son minoritarios, pero en ellos la respuesta de l@s chavales/as suele ser excelente. El documento en el que se basa la charla fue consensuado cuidadosamente e incluye los siguientes puntos:

- Aclaración de conceptos (homosexual, heterosexual, bisexual, travestí, transexual…)

- Posibles orígenes de las diferentes orientaciones (biológico, aprendizaje social).

- Etapas del desarrollo de la identidad homosexual y desarrollo psicosocial del adolescente homosexual.

- El problema de la homofobia.

-  Situación legal y social en España.

El breve desarrollo de estos temas da lugar a un debate e intercambio de puntos de vista con los que se pretende eliminar prejuicios y estereotipos, favorecer actitudes de respeto y orientar a l@s jóvenes homosexuales asistentes. Dicho protocolo suele ser muy bien recibido por los docentes en cuyas clases se imparten las charlas.

 

Proyecto de intervención con adolescentes gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en riesgo de exclusión y sus familias.

Como complemento de la Comisión de Educación, hemos creado un proyecto experimental para ayudar a la población gltb adolescente, tal vez la más marginada y abandonada de todo el colectivo homosexual. Este proyecto es llevado por dos psicólogas que ayudan a aquellos adolescentes que lo requieran. Además, se está haciendo una intervención activa en dos sectores vitales: las familias y los educadores.

Para mayor información: www.cogam.org

LA ACTITUD DE L@S ADOLESCENTES FRENTE A LA HOMOSEXUALIDAD

A lo largo de todo un curso se pasó a l@s alumn@s un cuestionario para conocer las actitudes de la población adolescente escolarizada frente a la homosexualidad. Aunque la respuesta de dicho cuestionario era voluntaria, no hubo ninguna negativa a rellenarlo. Se obtuvo una muestra de 540 encuestas, 302 de mujeres y 238 de hombres. Sin poder sacar conclusiones definitivas, puesto que la muestra era muy sesgada (la encuesta fue llevada a cabo exclusivamente en institutos públicos que habían solicitado nuestra presencia, es decir, que habían mostrado un interés previo), los resultados de dicho trabajo son bastante significativos y se corresponden con la impresión creada a través de la experiencia vivida en estos años.

La primera y optimista conclusión es que la actitud de l@s adolescentes hacia la homosexualidad es de bastante respeto. Respeto que se acentúa más entre las chicas que entre los chicos. Y entre estos últimos, está más aceptado el lesbianismo que la homosexualidad masculina. De hecho, cuando en alguna de las clases se organiza algún juego de rol en el que algunos alumnos varones deben adoptar el papel de gays, las risitas nerviosas entre los chicos no faltan nunca.

Sorprendentemente, el 6’3 % tanto de mujeres como de varones reconoce haber tenido fantasías sexuales con personas de su mismo sexo. Teniendo en cuenta que la encuesta la rellenaron ante el resto de sus compañer@s y que, por ello, la confidencialidad estaba bastante en entredicho, el porcentaje es bastante alto.

 

Estos resultados pueden ser interpretados de dos maneras. O bien realmente la sociedad española está avanzando a pasos de gigante en su actitud para con l@s homosexuales, o l@s adolescentes no han desarrollado suficientemente aquellos aspectos de la identidad que apoyan su afirmación en el rechazo a lo no masculino-heterosexual y no están tan integrados en la sociedad como para tener que defender los valores del grupo dominante.

 

Un 10’6 % de chicas y un 5’9 % de chicos afirma haber conocido a algún compañero o compañera que fueran gays o lesbianas. Entre est@s jóvenes que han tenido un contacto directo con la homosexualidad, la respuesta positiva frente a ésta es mucho mayor. Esto reafirma la conveniencia de que las charlas sobre homosexualidad sean impartidas por homosexuales y lesbianas, lo cual no excluye que el tema sea tratado, como de hecho debe serlo, dentro de las materias transversales del curriculum escolar.

A lo largo de los debates que se llevan a cabo con l@s chic@s se aprecia igualmente que muchos de los estereotipos y prejuicios que tienen en sus cabezas son desmontados por ell@s mismos. Y, en general, da la impresión de que la homosexualidad es un tema que no les preocupa demasiado, ni para bien ni para mal. Aun así, hay adolescentes que hacen gala de una enorme militancia a favor de los derechos de gays y lesbianas (esto, como ya se ha visto, sucede especialmente entre l@s que ya han conocido a personas homosexuales). Desgraciadamente, también aparecen algunos elementos que afirman que tirarían piedras sobre una pareja de homosexuales a la que vieran besándose. Pero, insistimos, estos casos son excepcionales.

 

Lo que sigue siendo realmente extraño es que l@s adolescentes que ya tienen clara su orientación homosexual o aquell@s a los que se les presentan serias dudas salgan del armario o busquen ayuda o asesoramiento. En un instituto había un grupo de lesbianas que se reconocían abiertamente como tales, pero esto es algo extraordinario. Para l@s jóvenes de ahora mismo sigue siendo un tema bastante peliagudo y en todos los centros visitados la opinión unánime de l@s alumn@s es que los institutos son espacios todavía muy homófobos y que salir del armario sigue siendo peligroso.

LIBROS PARA LOS MÁS JÓVENES

La problemática de los gays y las lesbianas más jóvenes ha de ponerse sobre el tapete de la actualidad de una vez. La sociedad no puede ignorarla. Y los colectivos gay-lésbicos, a menudo, estamos más preocupados por conseguir las leyes que nos afectan personalmente a los militantes que por aquellas personas que todavía no tienen una voz. En el mundo anglosajón sí se levantan voces que alertan sobre el elevado número de suicidios de adolescentes motivados por el rechazo de la sociedad a su orientación sexual; o sobre el fracaso escolar de unas personas que están más preocupadas de sobrevivir en medio del mundo homófobo que les oprime. En España, esta cuestión todavía está muy verde.

Aunque no existe mucho material educativo en el que se trate la homosexualidad, el panorama empieza a alejarse del páramo desértico que era hace sólo unos años. Las instituciones educativas del Gobierno de la Islas Canarias han publicado unas fichas de trabajo en las que aparecen situaciones prácticas a resolver y en las que la homosexualidad y la heterosexualidad están al mismo nivel.

 

La editorial Serres, de Barcelona, publicó en 1996 un libro ilustrado para explicar la sexualidad a preadolescentes (12-14 años). Su título es Sexo… ¿qué es? Desarrollo, cambios corporales, sexo y salud sexual (Robie H. Harris, Michael Emberley) y en él se incluye el capítulo “Heterosexual y gay”. En éste se habla brevemente de las culturas que a lo largo de la historia han aceptado las relaciones homoeróticas como algo positivo, se explica la posiblidad de que una persona sea homo, hetero o bisexual y se termina con el párrafo siguiente: “La vida cotidiana de las personas: construir un hogar, tener amigos, divertirse, criar hijos, trabajar y enamorarse, es, en gran parte, la misma, ya sea él o ella homosexual, heterosexual o bisexual”.

 

En Valencia se ha publicado este año un cuento ilustrado en el que se explica la diversidad de familias que pueden existir. La meua família (Sergi Jiménez, Bronte Graf, S.L.) de momento sólo está disponible en valenciano, pero pronto aparecerá su traducción al castellano.

En lo que se refiere a la literatura destinada a adolescentes, también algunos ejemplos de indudable interés. En La llamada del mar (Jaume Cela, Ed. LaGalera, 1996) un joven de 17 años explica sus sentimientos a su madre tras ser sorprendido por ésta en actitud cariñosa con su novio. En una larga conversación se van recorriendo todos y cada uno de los temas que pueden preocupar a alguien que está saliendo del armario o a cualquiera de sus familiares, amigos o educadores. Muy recomendable.

Jim ante el espejo (Inger Edelferldt, Ed. Lóguez, La joven colección, 1996) es el relato de un adolescente que descubre su homosexualidad con dolor y soledad, lo cual hace que se aísle y se sienta un bicho raro. Aunque no está muy bien traducido y resulta algo más dramático que La llamada del mar, el proceso de aceptación de la identidad gay es descrito con mucha precisión y, probablemente, cualquier gay o lesbiana puede identificarse con él.

En La cometa rota (Paula Fox, Ed. NogueR, colección Jóvenes adultos, 1997), un joven descubre que su padre es homosexual y, posteriormente, que tiene Sida.

También hay algo, aunque menos, con protagonistas femeninas. Sandra ama a Meike (Marliese Arold, Ed. Lóguez) cuenta la fascinación de Sandra por los ojos de Meike. Ante eso, la inevitable pregunta… ¿esa fascinación es amor?

Así pues, podemos afirmar que l@s adolescentes que sientan que su sexualidad va por derroteros diferentes de los estadísticamente mayoritarios ya pueden hacerse con una biblioteca en la que descubrir que sus problemas son bastante comunes y que cuentan con solución. La ley del silencio empieza a romperse. Y ya para terminar, si el precio de los libros es un problema, recordar que la biblioteca de Cogam está a disposición de todo el mundo.

 

UNA  VENTANA EN EL ARMARIO.

Todo el mundo es heterosexual hasta que se demuestre lo contrario. Esta heterosexualidad obligatoria, este axioma dictado por nuestra sociedad obliga a vivir a millones de personas (no olvidemos que la población gay y lesbiana se calcula en un 10%) en el miedo, la inseguridad, el ocultamiento o la negación de sí mismos. Si esto es así para cualquier persona que no cumpla sexualmente con la norma mayoritaria, es mucho más grave para los adolescentes, que tienen que afrontar el descubrimiento de su diferencia desde la soledad, la falta de referentes y la amenaza permanente del estigma, cuando no de la agresión verbal y física.

El terreno educativo es uno de los sectores de esta sociedad democrática que intentamos construir en los que más resistencia se encuentra para la normalización de la realidad homosexual. Paradójicamente, debería ser uno en los que precisamente más se incidiera. Porque en las aulas de nuestros colegios e institutos sobreviven un importante número de jóvenes que no tienen capacidad de demandar sus derechos, entre ellos uno tan elemental como es la libertad de expresión. También porque incidiendo a través de la educación en el respeto a la diferencia, la diversidad y la aceptación del otro y de uno mismo, seamos como seamos, se lograría una sociedad más justa, basada en el respeto y no en la intolerancia.

No hay ningún motivo para que una realidad como es la vida de los millones de gays y lesbianas que pueblan este país le sea escamoteada a la población escolarizada. La homosexualidad no es una enfermedad, es una orientación sexual protegida tanto por la Constitución como por una serie de leyes, con el Código Penal a la cabeza. Y, sin embargo, sigue imperando la ley del silencio. Este insensato silencio se puede explicar con tres razones:

-No existe la sexualidad gay y lesbiana entre los adolescentes.

-Si no se habla de la homosexualidad, no se introducirán ideas “extrañas” en los jóvenes indecisos o confusos.

-No se habla de homosexualidad en las escuelas, por lo que mejor dejar las cosas como están.

Estos tres motivos se caen por su propio peso a poco que se quiera pensar en ellos:

-Que una gran mayoría de los gays y las lesbianas conoce su orientación sexual desde edades tempranas es algo que cualquier estudio que se consulte puede confirmar. De hecho, el más reciente hecho en España habla de una iniciación a la vida sexual gay (incluida la penetración) muy anterior a la mayoría de edad. Aquí conviene relacionar estos datos con la incidencia del VIH en la población gay española para darnos cuenta de lo importante que es dar una educación sexual abierta y completa a nuestros adolescentes.

-La homosexualidad ni se contagia ni se induce. El porcentaje de gays y lesbianas permanece estable en todas las sociedades, independientemente de la época, la geografía o cualquier otra circunstancia. Lo que varía es la interpretación que cada sociedad hace del fenómeno homoerótico. Durante años de represión en los que no existía ningún referente sobre la homosexualidad, hemos seguido surgiendo gays y lesbianas en familias heterosexuales en las que no se nos introducían “extrañas ideas”.

-En las escuelas se habla de homosexualidad constantemente. De hecho, el insulto favorito de los adolescentes de medio mundo es “maricón”. El discurso sobre la homosexualidad está presente en los patios de recreo, en numerosas asignaturas (especialmente en la de religión), en la amenaza ambiente, etc. Pero dicho discurso parte del prejuicio, el desconocimiento y la estigmatización. El 70% de los gays y lesbianas ha sufrido algún tipo de abuso psíquico, verbal o físico en su vida, muchos de ellos en su etapa escolar. Es preciso pues, que en los centros de enseñanza la homosexualidad pase del insulto normativizante “maricón” a la información veraz y respetuosa sobre la diversidad sexual.

Se sabe por numerosas investigaciones llevadas a cabo en varios países que la tasa de suicidios entre adolescentes gays y lesbianas triplica o incluso quintuplica el porcentaje entre jóvenes heterosexuales. También se sabe del escandaloso incremento de la infección por VIH entre jóvenes gays. O de la gran incidencia de fracaso escolar, de tendencia a la marginalidad, al abuso de drogas o de alcohol entre estos mismos adolescentes gays y lesbianas. Si sobre todo esto existe una abundante literatura, ¿por qué la mayoría de nuestros educadores la desconoce?, ¿por qué muy pocos profesores, orientadores o incluso educadores sociales ignora lo que supone el proceso de salida del armario en un adolescente?.

Todos ellos deberían saber que ese proceso, obligatorio para los gays y lesbianas y desconocido para el resto de la población, es largo y penoso, a menudo dolorosísimo, va acompañado del miedo, la angustia y la soledad. No se cuenta, en la mayoría de las ocasiones, con el apoyo del entorno familiar (como sí les sucede a las otras minorías), sino que, por el contrario, se teme el rechazo de este mismo entorno. A pesar de que el 91% de los jóvenes gays y lesbianas se siente más a gusto y feliz tras aceptarse como realmente son, el sistema educativo español no hace nada por ayudarles. Antes bien, favorece el silencio y la negación de la propia personalidad. Contribuye a que los niveles de autoestima entre esta población alcancen cotas inimaginablemente bajas.

Y todo esto bajo una ley, la LOGSE, que obliga a que la diversidad sexual sea tratada transversalmente en los centros de enseñanza. La pregunta, pues, que nos asalta es si los educadores en cuyas manos dejamos a nuestros hijos tienen derecho a anteponer sus prejuicios, valores religiosos o incluso miedos al estigma (los profesores gays y lesbianas viven, en su mayoría, en el miedo a ser descubiertos ante la mínima mención del tema en sus clases) a lo que les dicta la ley, protege la Constitución e indica el sentido común. Mi respuesta es clara: el derecho a la salud tanto mental como física de nuestros adolescentes, su derecho a la felicidad, no puede depender de los prejuicios o de la intolerancia, debe estar por encima de ello.

Fdo.: Jesús Generelo Lanaspa. Coordinador de Eduación de COGAM (Colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de Madrid).

PD.: Quien quiera profundizar en este tema, puede consultar el dossier “La orientación sexual y el Sistema Educativo Español” que se encuentra disponible en la página de educación de la web de COGAM: www.cogam.org